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Estoy cansado. Este es el principio de un largo viaje, en busca de un diagnóstico. Te dicen: Vamos a hacer unos análisis. Esto no es nada. Es que llevas mucho trabajo y no descansas suficiente. Y esperas…

Y llegan los resultados, no son lo que creían los médicos, algo sale alterado, hay que hacer otros para confirmar lo que ahí aparece. Y esperas…

Tampoco esta vez queda muy claro. No están bien. Habrá que comenzar con otro tipo de pruebas. Te dicen que puede ser algo cerebral. El “esto no es nada” se convierte en “aquí hay algo serio”. Y esperas….

Te mueres de miedo, de angustia, mientras tu amigo, tu familiar, la persona a la que quieres, está metida en la resonancia o el TAC. Ves las caras de los que te acompañan queriendo disimular, pero las miradas no engañan, y viene el resultado: no ha salido nada anormal. Sientes un alivio inmenso, miras las caras de alegría de los que están contigo. Te dan la enhorabuena.

A lo lejos, oyes al médico diciéndote que hay que seguir estudiando el caso que no sabe muy bien que es lo que pasa, lo mejor es consultar con un especialista. Llegan los trámites. Hay que solicitar la consulta, a veces desplazarte a otra ciudad, y tu quieres saber algo ya.

Empiezas a ver un deterioro que antes no veías, lo atribuías al cansancio, pero ahora sabes algo más y sabes que no es eso, pero ¿qué hay detrás?, y vuelve la angustia. Y esperas….

Y esperas...Llega la cita. El grupo de especialistas está interesado en el caso. Le dicen: “levanta el brazo, camina, ¿qué dieta llevas?,…” Sigue el interrogatorio. Le sacan sangre. Esto parece genético, sospechamos lo que puede ser. Vamos a ver que dice la genética. Y esperas…

Llega la genética. Entras en el consultorio. Allí está de nuevo el grupo de médicos. Ya has aprendido un poco a leer en sus rostros y empiezas a sospechar. Esta vez tampoco hay un diagnóstico claro. Te dicen que es una enfermedad rara, parecida en sus manifestaciones a otras que empiezan a nombrarte. Te hablan de los síntomas de lo que puede suceder en un tiempo futuro por comparación con las otras. Te cuesta asimilar lo que oyes. Los síntomas los conoces. Los vives día a día, y llega la pregunta clave ¿hay cura?

¡Qué tontería acabas de hacer! ¿Cómo plantearse la cura, si aún no conocemos el diagnóstico? Y entonces te das cuenta de que lo único que puedes hacer es confiar en lo que te acaban de decir:

Se está investigando; no es el único caso. Necesitamos trabajar en ello. Necesitamos investigar, investigar e investigar… Ahora el diagnóstico es lo importante para luego llegar a la curación. Hay que confiar. La medicina avanza a pasos de gigantes. Hay que esperar.

Y tú ves el deterioro de la persona. Y esperas…, esperas…, esperas…

INDACEA es una asociación sin ánimo de lucro para la financiación de la investigación médica. El máximo objetivo de INDACEA es acelerar la obtención de tratamientos para las patologías que existan en el momento con la esperanza de beneficiar al máximo a los afectados por encima de cualquier otro interés. Creemos que, en la actualidad, la mejor forma de alcanzar nuestro máximo objetivo es la investigación médica y, por ello, la defendemos y fomentamos. Es decir, encontrar tratamientos, es nuestro objetivola financiación de la investigación médica, nuestra herramienta.

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Photo Credit Top Picture via pixabay cc 

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