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La semana pasada tuvo lugar en Barcelona el 34 Salón del Cómic. Allí se rendía homenaje a Ibáñez (creador de Mortadelo y Filemón, entre otros…), pero también estaba invitado Frank Miller, autor de varias obras de superhéroes como Batman, Daredevil o Electra.

No pude evitar acordarme de una carta al director de Carlos Vargas Escobar que te adjuntamos más abajo. En ella, reivindicaba la labor de Francisco Escobar. Coincidimos con el autor de la carta plenamente.

INDACEA sólo quiere alejar la kriptonita de Superman (1)

Photo Credit: Bernat Casero via Flickr cc

Francisco Escobar, así como miles de otros investigadores gracias a los cuales con una pastilla, un pinchazo o un tratamiento específico, curamos o aliviamos los síntomas de una enfermedad son nuestros héroes. Y, con todos los respetos, son igual o incluso mejores que estos héroes del cómic, pues con sus medios (“poderes”) acuden en busca de solucionar un problema que tienen los más débiles y, gracias a sus intervenciones, acaban salvando del peligro y la injusticia de una enfermedad. Son nuestros “héroes anónimos”.

Sin embargo, su labor es muy compleja  y, en ocasiones, poco reconocida, lo que frecuentemente, provoca que se acentúe el punto débil de estos héroes. Así como Superman tenía la debilidad de la kriptonita y, cuando se veía afectado, alguien debía acudir en su ayuda, estos héroes anónimos suelen sufrir la misma debilidad: la falta de fondos para poder utilizar sus poderes en beneficio de la humanidad. INDACEA sólo pretende hacer todo lo posible porque estos héroes anónimos se vean afectados lo mínimo posible por su debilidad.

INDACEA sólo quiere alejar la kriptonita de Superman.

Carta al director de Carlos Vargas Escobar

Héroes anónimos

Con motivo de la muerte de Johan Cruyff, el mundo del deporte, auxiliado por los medios de comunicación, ha hecho una campaña eficacísisma para ensalzar la figura del futbolista. No seré yo quien cuestione sus méritos. Solo quiero constatar que, unos días antes que Cruyff murió un español, andaluz, que formando equipo científico con su mujer dedicó su vida a la investigación, trabajando en las zonas más deprimidas de España, donde la enfermedad del bocio era endémica, hasta averiguar su causa y buscarle remedio. Por eso, hoy sabemos que todas las mujeres gestantes deben consumir sal yodada para evitar ciertas taras en sus hijos. Y que nos libramos del bocio gracias a la sal marina, usada en la salazón de pescados, como el bacalao o las sardinas arenques. También gracias a ellos se implantó en España y en el mundo la prueba del talón que hacemos a nuestros hijos. Pero los medios de comunicación no han tenido un espacio en sus portadas para ensalzar la figura de estos héroes, a los que tanto debemos y, por eso, todos los niños querrán ser Johan Cruyff, y no Francisco Escobar, y la mayoría de niñas y niños no sabrán quién es Gabriela Morreale, no podrán emularla ni admirarla.— Carlos Vargas Escobar.

 

Photo Credit Top Picture Bernat Casero via flickr cc 

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