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Tarjeta de Aparcamiento 01

Photo Credit via: pixabay cc

 

Hace más de 8 años que Servicios Sociales me certificó un grado de discapacidad. En mi caso, en lugar de hacerlo de forma permanente, tenía que ir renovándolo cada cierto tiempo (4 años). La primera vez, me declararon una discapacidad del 37% con movilidad reducida (7 puntos). La segunda, simplemente me la renovaron, pero no me aumentaron el grado pese a que había empeorado. Era el año 2010 y España no iba bien económicamente.

En diciembre de 2014, caducaba mi certificado. Como ya teníamos experiencia en ello, solicitamos la renovación con bastante margen de tiempo. De hecho, pedimos la revisión de mi grado en abril de 2014 y, puesto que no recibíamos ninguna carta, lo volvimos a hacer en octubre. El caso es que llegó diciembre y no me habían llamado. No hubiera sido un gran problema si, con la caducidad del certificado no fuera implícita la de la tarjeta de aparcamiento en las zonas reservadas a personas con diversidad funcional.

Parterre de Valencia: Adiós tarjeta de aparcamiento

El 13 de enero de 2015 acercaba a un familiar al Parterre (Valencia) para hacer unas gestiones. Para los que no conozcan Valencia, el Parterre es un jardín pequeño que tiene en uno de sus lados el Palacio de la Justicia de Valencia y, en otro, el Corte Inglés de Pintor Sorolla. El resto de calles adyacentes son semi-peatonales (las típicas que puede pasar un coche, pero no parar ni estacionar). Tan sólo hay plazas para aparcar en una de esas calles que, precisamente, da al jardín y tiene una plaza para personas con diversidad funcional.

Tarjeta de Aparcamiento 02

Photo Credit via: pixabay cc

En un post anterior, hablaba sobre “lo fácil” que es para mí salir del coche. Si quieres puedes leerlo aquí o hacerte una idea con este vídeo. He de decirte que mis necesidades de espacio para salir son las mismas, pero yo no voy en silla de ruedas (aún puedo “caminar”).

Dejé al familiar en el lugar donde debía acudir y, puesto que no iba a ser más que 5 minutos, me quedé “dando vueltas” pese a que estuviera libre la plaza reservada para personas con discapacidad. Sin embargo, quien me acompañaba, me llamó por teléfono (no te preocupes, “policía”, tengo manos libres en el coche) y me dijo que debía firmar unas cosas, con lo que quedamos en la plaza.

Llegué al puesto, aparqué, y mientras esperaba, vino un policía para revisar que la tarjeta estaba en orden. Miró, me pidió el DNI y cuando ya me la iba a devolver…: ¡tachán…!, ¡la tarjeta había caducado! Me dijo que se la tenía que quedar para evitar que se hiciera un uso fraudulento de ella y que menos mal que estaba en el coche cuando él había pasado, porque si no, hubiera tenido que llamar a la grúa… Recuerdo que el policía me decía que, sintiéndolo mucho, debía llevársela (que corresponde al Ayuntamiento) y pedir a Consellería (Consejería) que acelere los trámites para poder solicitar, de nuevo, la tarjeta de aparcamiento al Ayuntamiento.

Una de sus frases que se me quedó grabada era “Lo siento Jerónimo, se va a tener que mover”. Me mordí la lengua, porque además, parecía que el agente de veras lo sentía y, además, no estoy seguro de que hubiera entendido el tono cómico, pero estuve a punto de responder: “¡Claro como es tan fácil!”.

Obviamente, no era precisamente un favor el que me estaba haciendo, porque sabía que me iba a dificultar bastante otras salidas que tuve que hacer hasta conseguir la nueva tarjeta (y así fue), pero prefiero tomarme las cosas con un poco de humor.

Tarjeta de aparcamiento: Por favor, no hagas mal uso de ella.

Tarjeta de Aparcamiento 03

Photo Credit via: pixabay cc

He de romper una lanza en favor del policía y decir que, en el fondo, me reconforta su forma de actuar siempre y cuando lo hagan así siempre, pues es cierto que hay mucho “jeta” que utiliza las plazas (aún teniendo tarjeta) cuando no las necesita. Dos ejemplos:

  • La tarjeta se puede usar cuando la persona con movilidad reducida va en el coche o se le va a recoger. Es decir, si por ejemplo un familiar mío utiliza la tarjeta cuando se ha ido a cenar con amigos estando yo en casa, no sólo le pueden multar, sino que además, el policía puede quitarle la tarjeta y yo llegar a perder el derecho a aparcar.
  • Que alguien le haya fotocopiado la tarjeta. Una persona en perfectas condiciones físicas , me ha llegado a pedir que le haga una copia para que pueda aparcar. Obviamente, le dije de todo y “le mandé a la m… mil veces”. Sobre todo, porque quien es capaz de hacerlo demuestra el poco respeto que tiene por los demás (ya no sólo por las personas con diversidad funcional). Es un claro ejemplo de “mientras yo pueda al resto que le den”.

No sé si por casualidad, pero una semana después recibía carta de Consellería citándome para la  renovación de mi certificado de discapacidad.

Photo Credit Top Picture Dauvit Alexander via flickr cc 

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