Compartir:
Facebooktwittergoogle_pluspinterestlinkedinmail

Yo peregrino

Imprescindible escuchar el vídeo mientras se lee.

Hace ya tiempo que me da por comparar mi situación con la de un peregrino. Por favor, los que sí hayáis peregrinado, perdonadme si no acierto del todo.

Una peregrinación, al fin y al cabo, consiste en marcarse un objetivo final (p.ej.: Camino de Santiago) y, paso a paso, llegar hasta allí. En el camino, siempre encontrarás momentos difíciles y otros pletóricos, habrá momentos de soledad y otros de compañía, necesitarás ayuda y, en la mayoría de las ocasiones, te la prestarán al igual que tú la devolverás a los mismos o a otros.

Esperas llegar a tu destino y, una vez metido en tu camino, te esfuerzas por conseguirlo, aunque seas consciente de que pudiera darse el caso de que no lo alcances. Pese a que puede que no llegues, sabes que tu propósito es muy parecido al de quienes te rodean (la razón por la que cada uno hace una peregrinación es muy distinta) y, por ello, no te importa en absoluto ayudar a que ellos lo consigan, al igual que ellos harán contigo.

Peregrino 02

Photo Credit via: pixabay cc

Creo que la peregrinación de un afectado y sus allegados es similar. El objetivo es la salud y, obviamente, hay momentos muy difíciles y otros que no lo son tanto. Hay momentos en los que se necesita ayuda y hay otros en los que se presta, pero sobre todo, se sigue con el objetivo pese a saber que hay posibilidades de que no lo consigas.

En muchas ocasiones, las mayores dificultades de un peregrino suelen ser más psicológicas que físicas y, de ello, no se libra ninguno de los afectados o sus allegados.

Los momentos difíciles siempre llegan. Lo importante es cómo afrontarlos.

Independientemente de que se esté sano o no, los momentos difíciles y las ganas de tirar la toalla siempre van a venir y no hay manera de librarse de ellos, pero es el momento de demostrar lo fuerte que se es, las ganas de seguir adelante porque después viene la recompensa.

Cada uno es un mundo. Lo que escribo a continuación, es lo que a mí me funciona ahora y ello no tiene por qué servirle a nadie más (o a mí en un futuro). Creo que lo que mejor me va es mantenerme ocupado. Buscarme algo que me mantenga ocupado. Sin embargo, los problemas siempre acaban surgiendo. Lo importante es cómo afrontarlos.

Hay una expresión, en inglés, que creo que es la clave “go back to basics” (volver a lo esencial). Muchas veces, las situaciones difíciles surgen porque, sin darme cuenta, estoy complicando las cosas.  Ser capaz de darme cuenta y volver a lo esencial suele ser la solución. He de reconocer que me cuesta, pero es lo que suele funcionar.

También pueden aparecer situaciones difíciles que no tienen nada que ver con lo que haya hecho o dejado de hacer. Por ejemplo, mi enfermedad es degenerativa, lo que implica que da igual lo que haga, con casi toda probabilidad empeoraré.

El momento en el que te das cuenta de que ya no puedes hacer lo que antes sí podías no es fácil, sin embargo, es cierto que la enfermedad “te va avisando” (te vas dando cuenta de que cada vez es más difícil hacer algo que antes no era un esfuerzo, lo cual, te puede crear un poco de ansiedad).

Peregrino 03

Photo Credit via: pixabay cc

No sé si será una huida hacia adelante, pero una vez reconoces que es algo irreversible, creo que lo mejor es centrarse en lo que sí puedes hacer y buscar llegar al objetivo de otra forma. ¿Qué harías si has salido a hacer una ruta y, a mitad de camino, cuando tienes que cruzar un río, el puente no está donde debía estar? Tienes dos opciones: abandonar la ruta o buscar la forma de cruzarlo. De momento, yo estoy escogiendo la segunda.

Me busco motivación

Por otro lado, suelo buscarme algún elemento que me ayude a motivarme. Un ejemplo es la música. Como a casi todo el mundo me gusta y, la realidad es que hay canciones muy alentadoras (¿sabías que hay un estudio en el que se detectó que hay personas que sienten nada cuando oyen música?: Ver noticia).

Me suele inspirar más la “melodía” que la voz. Es decir, no atiendo a lo que la voz dice, sino la música que la acompaña y, en realidad, lo que la letra explica, no me importa demasiado. Creo que, por ello, entre otros tipos de música, me gusta la ópera. No te confundas, no soy un “bicho raro de ésos que sólo oyen ópera” (de hecho, si entras en mi coche, las emisoras preseleccionadas van desde Kiss Fm hasta Máxima Fm pasando por M80, etc.). He de reconocer que no entiendo mucho (por no decir, nada). De hecho, hace unas semanas, hablando con un amigo sobre el argumento de una de ellas, creo que se lo conté mal. Además, una ópera entera me puede cansar. Soy más de “Greatest Hits”.

Uno de mis preferidos es Nessum Dorma – Turandot – Giacomo Puccini (y si puede ser cantada por Pavarotti, mejor). Es una canción corta, pero muy intensa (sobre todo el final) y, para mí, es muy motivadora. Seguro que ya la conoces. Aún así, escúchala de nuevo. Cierra los ojos, ponte unos auriculares y sube la voz. Imagínate una situación difícil, pero que vas a luchar por superarla. No hagas caso de la letra. Tan sólo escucha. Luego, si quieres, vuelve a verla y mira lo que dice (aunque en mi caso, la motivación nunca ha sido para conseguir el objetivo que “Calaf” tiene).

Te dejo dos vídeos: el Nessum Dorma de Pavarotti y otro de un programa que, desde hace poco, se está emitiendo en La 2 donde explica curiosidades sobre la pieza (min.:30:58). El programa se llama This is Opera. Desgraciadamente, en lugar de emitirse antes o después de otro genial (Órbita Laika presentado por Ángel Martín), lo sustituye. Aquí están los vídeos .

Peregrino

       

Photo Credit Top Picture Picture Dauvit Alexander via flickr cc 

Compartir:
Facebooktwittergoogle_pluspinterestlinkedinmail
Facebook IconYouTube IconTwitter IconSíguenos en Google+Síguenos en Google+